RESIDENT EVIL DE PLAY STATION: AQUÍ EMPEZÓ TODO

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Actualmente vivimos un boom del género zombi. Series como The Walking Dead (inspirada en la serie de cómics del mismo nombre), Dead Set, películas como Guerra Mundial Z, Shaun of the Dead, 28 Semanas después, Zombieland, cómics e incluso manga inspirado en este tema como I am a hero (recomendadísimo) han hecho de los muertos vivientes un filón comercial. No se trata de un género nuevo, ni mucho menos, pero en los últimos tiempos ha tenido un resurgir increíble. Lejos de la inolvidable película La noche de los muertos vivientes de G. Romero, en nuestros días son los videojuegos con temática survival horror los que están tirando del carro. Aquí, por encima de todos, encontramos una saga única, imprescindible y, en cierto modo, culpable de la zombimania actual, hablamos de Resident Evil.

RESIDENT EVIL: EL COMIENZO DE UNA SAGA

Nada más entrar en la mansión comienzan los problemas.

La saga Resident, de hecho, ha crecido más allá de los juegos incluyendo novelas, cómics y por supuesto películas. Recientemente se ha lanzado Resident Evil VII, para consolas de última generación y una nueva película Resident Evil: The last Chapter del incombusible Paul W.S. Anderson y con la top model Milla Jovovich repitiendo como protagonista. Todo esto en apenas 20 días, después de una bestial campaña de marketing navideña, elevando la fiebre zombi al máximo. No en vano, se han vendido más de 61 millones de copias a nivel mundial desde el primer juego, Resident Evil (a secas) de 1996 para Play Station (PsOne).

Desarrollado por la compañía Capcom y conocido como Biohazard en tierras niponas, Resident Evil llegó de la mano del diseñador Shinji Mikami (culpable también de la cuarta entrega o más recientemente de The Evil Within). Pronto se convirtió en un éxito de ventas revolucionando la narrativa que tenían hasta entonces los videojuegos. No hay más que recordar el openning del juego, con imagen real (porque Quantum Break no inventó esto) que lo hacía mucho más comercial. Esto contribuyó al uso de un lenguaje más cinematográfico en los videojuegos, con la mirada puesta en las películas y buscando escenas más directas. Justo lo que un juego de terror necesita, realismo.

SU HISTORIA

Somos un miembro del Equipo Alpha, a escoger entre Jill Valentine o Chris Redfield, liderado por Albert Wesker de las fuerzas especiales S.T.A.R.S. Así, llegamos a Raccoon City para investigar una serie de ataques caníbales monstruosos. Nada más bajar del helicóptero somos atacados por una jauría de cerberus (Dobermans zombis, casi nada) y nos vemos obligados a refugiarnos en una mansión. Aquí comienza la pesadilla.

Esta mansión esta plagada de habitaciones donde investigar y que hemos de recorrer para esclarecer el asunto. Entre tanto, descubriremos (vía subtítulos) una historia de traiciones e intereses comerciales de una gran multinacional, Umbrella Corps, que está llevando a cabo una serie de experimentos para crear un arma biológica, el Virus- T.

Aunque los zombis son lentos suelen rodearnos.

Una historia que se estira y desarrolla a lo largo de la saga, involucrando nuevos personajes. Por ejemplo, la propia hermana del protagonista (Claire Redfield) en Resident Evil 2 y donde -no es ningún spoiler a estas alturas- tenemos a Albert Wesker como malo malísimo (casi siempre). Personajes carismáticos que han contribuido a hacer de esta una de las sagas más famosas del mundo de los videojuegos dando secuelas de muy alta calidad. Basta jugar a Resident 2 o al 4 y comprobar que los videojuegos son más que pegar tiros o matar marcianos.

En este sentido, Resident Evil ha roto muchos moldes. En primer lugar fue uno de los factores que desequilibró la balanza en favor de Sony y su Playstation frente a las todopoderosas Nintendo (con Nintendo 64) y Sega (aunque también salió para la Sega Saturn). Y en segundo lugar, popularizó aun más los videojuegos convirtiéndolos en algo mainstream, dignos de equipararse a una superproducción de Hollywood.

JUGABILIDAD

El mapa nos será de gran ayuda para situarnos en la mansión. La cantidad de objetos que podemos llevar encima limitará mucho nuestros movimientos.

A pesar de sus virtudes, es un juego que no ha resistido bien el paso de los años, envejeciendo bastante mal (al contrario que sus secuelas para PsOne). Lo que más choca hoy, sin duda, es su control tosco. A veces es una pesadilla esquivar a los zombis y para un jugador actual supone un hándicap difícil de salvar. No podemos olvidar que es un juego pre-dualshock, por tanto la fluidez de los movimientos es escasa. Tampoco hay botón asociado a recarga. Sin embargo, parte de su encanto es recargar desde el menú de inventario. Éste es limitadísimo. Con Chris sólo podemos llevar 6 ítems incluyendo pistola y munición. Por eso hay que pensar muy bien cómo manejamos nuestras provisiones.

Es precisamente en el inventario donde pasamos gran parte del juego. Combinando elementos, seleccionando ítems (llaves, manivelas, etc.) con los que interactuar en pantalla. Será también frecuente acudir al mapa para situarnos, porque la mansión es enorme. En mi caso he tirado de guía en varios momentos pues ni con el mapa me aclaraba. Esto es característico de la saga, el volver sobre nuestros pasos para recoger algún ítem que necesitamos. Aquí muchas veces, y ante tal cantidad de puertas, uno puede perderse.

Hay multitud de acertijos y puzzles que nos darán más de un dolor de cabeza.

Es como un gran laberinto interactivo, con cámara estática eso sí. Otras veces, es un puzzle y para seguir hemos de resolverlo. Por ejemplo moviendo cajas para tapar rejillas de ventilación venosa o tocando una partitura de piano para abrir una puerta. En definitiva, salvando el control es un juego muy bueno. Es más, prácticamente toda la industria posterior tomó prestadas ideas de este título. Además, invita a rejugarlo escogiendo al otro personaje y con nueva ubicación de elementos. A ello hay que sumarle la existencia de varios finales en función de las decisiones y caminos tomados.

LOS ENEMIGOS

Probablemente el apartado monstruos sea el más flojo del juego. Igualmente los escenarios son muy limitados centrándose sobre todo en recorrer la mansión. Por el camino encontraremos trampas mortales y enemigos de todo tipo. Principalmente muertos vivientes, cerberus, arañas gigantes y Hunter (monstruos rapidísimos), aunque hay más sorpresas. Es cierto que los zombis son bastante torpes, pero su principal baza en el ataque es su número. En ocasiones nos vemos rodeados siendo la única opción huir.

No podían faltar los sustos repentinos que nos dejarán al borde del infarto.

Sólo tenemos dos final boss y uno de ellos, la serpiente Yawn, se repite. Existe otro, Tyranus, pero es testimonial pues con tres disparos acabas con él. Eso sí, aparece en una escena clave para desentrañar la historia, con Wesker de por medio. El resto de juegos de la familia son más prolíficos en enemigos, en variedad y cantidad. También son más largos que este título (que me llevó casi 9 horas) y con mucha más acción. Aun así, como digo, y poniéndolo en contexto, es un juego que supuso un antes y un después en la industria.

CONCLUSIÓN

Umbrella intentará ocultar sus experimentos, nosotros tendremos que descubrir la verdad.

Han pasado más de 20 años de su lanzamiento pero Resident Evil sigue siendo el máximo exponente de una marca inagotable que goza de buena salud comercial. Muchos jugadores no lo habrán jugado dada su antigüedad y desfase gráfico. Existe un remake con gráficos actualizados pero, en mi opinión, no está a la altura del original. ¿Por qué? porque no tiene la magia del primero. Resident Evil consigue una atmósfera de auténtica supervivencia con un apartado sonoro brillante. Un juego diseñado para teles de tubo que envejece mal sólo si se le compara. En cambio, por sí solo, es único. Merece la pena superar ese prejuicio gráfico y disfrutar su estética 32 bits con escenarios renderizados.

Jugar al original es una experiencia irremplazable y que todo jugador, en el sentido más puro de la palabra, debe probar una vez. En mi caso, lo que era una partida de fin de semana se ha convertido en jugar a toda la trilogía clásica, la de PsOne. Una sensación mágica que supera muchas veces a la que transmite la mayoría de juegos actuales. Recomiendo obviar la relación con las películas (algunas de ellas infames) y quedarse con el juego original, todo un clásico.

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