GEARS OF WAR JUDGMENT: EL OLVIDADO

Recientemente y con motivo del lanzamiento del esperadísimo Gears of War 4 he rejugado a esta saga exclusiva para consolas de Microsoft y PC. Ante la idea de si analizarlos uno por uno o juntos he decidido escoger tan sólo uno de ellos. Mi elegido ha sido el que por historia iría el primero, la precuela, Gears of WarJudgment.

No es el que más me impresionó, que fue GoW1, donde conocimos a Marcus Fénix, soldado o Gear al frente de un pelotón de musculitos que rezumaban testoterona en cada píxel. Tampoco mi favorito, GoW2, sin duda el mejor de la saga en cuanto a ritmo, acción y guión con un increscendo que pocos third person shooters han logrado. Ni GoW3, que hace gala, junto al sistema de coberturas, de uno de los signos característicos de la saga: un diseño de niveles increíble. Tampoco el recién salido del horno de The Coalition, al relevo de Epic Games en el desarrollo del juego remasterizando el primero de la saga para Xbox One. Una última entrega que recuerda mucho al GoW3 por sus altibajos en el guión y que exprime al máximo el motor Unreal Engine 4. No. Todo el mundo habla de ellos, pero nadie se acuerda del Judgment.

Gears of War: Judgment, el olvidado

Éste salió al mercado en el primer trimestre de 2013 a la par de Xbox One, con lo que estábamos ante el último Gears de aquella generación. En esta ocasión, no fue The Coalition la desarrolladora principal encargada del juego, como sí ha ocurrido con el devenir de la saga, sino People Can Fly (adquirida años antes por Epic Games, la madre de Gears of War), el estudio del Painkiller de la primera Xbox.

Aunque ha pasado por tantas manos la saga no ha flaqueado prácticamente en ningún momento. A excepción probablemente de esta precuela. Seguramente esa sensación popular ha hecho que este juego hoy se considere un título menor pero no por ello menos disfrutable.

Apartado técnico

En el apartado técnico parece increíble que la 360, o la blanquita para sus fans, pueda correr este juego. De hecho, hay juegos triple A de la actual generación que no alcanzan las cotas gráficas de este Judgment, véase Watchdogs o The Crew. Cierto es que el género sandbox y los alardes visuales no suelen ir de la mano.

Hubiera estado bien que en lugar de Sofía, que no aporta nada a la historia, hubiera aparecido Anya. En alguna escena conoce a Marcus, una cosa lleva a la otra, y ale hop, ya tienes un guiño a la historia de los otros Gears. Pues no.

¿No se suponía que el personaje femenino de la saga era Anya? ¿Qué pinta Sofía en todo esto?

La fluidez de GoW Judgment con sus efectos de iluminación son el pico técnico de la vieja 360. En uno de los niveles luchamos en una tormenta de arena con un juego de luces magistral. Precisamente uno de los momentos visualmente brillantes del nuevo GoW4 es otra tormenta de arena. La sensación de caos, frustración por no poder apuntar o ansiedad al no saber por dónde vienen los locust son dignos de mención. Las ciudades, ya sea de día o de noche, despejadas o con niebla, arrasadas e incendiadas, los combates, las explosiones, todo luce sorprendentemente bien.

Quizá el sonido no esté a la altura respecto al anterior de la saga, el GoW 3, que tenía combates en el agua o en cuevas donde el ambiente era otro personaje a tener en cuenta. Aun así, estamos posiblemente ante el mejor juego en términos técnicos de Xbox 360. Entonces, ¿por qué iba a ser este juego el peor de la saga, la oveja negra de la familia? Por todo lo demás.

Historia: el juicio

Gears of War: Judgment promete mucho narrativamente pero fracasa. La idea de una precuela en la que unos militares son juzgados por crímenes de guerra ante un tribunal hace salivar a cualquier amante de los juegos y del buen cine. Y si de paso nos desvela algo más sobre las Guerras del Péndulo mejor que mejor. Sin embargo, todo este potencial no se aprovecha en absoluto. Tenemos al pelotón Kilo frente a un tribunal y Baird (el mecánico de la saga) narra voz en off cómo fue la decisión de tirar una bomba que arrasó la ciudad de Halvo Bay el Día de la Emergencia, poco después de la guerra.

Las misiones clasificadas son las secundarias de toda la vida, opcionales. Yo empecé haciéndolas y al ver la poca chicha que tienen pasé de ellas. Desclasifican más bien poquito.

¡Una calavera fluorescente en la pared! De esta no nos salva ni Iker Jiménez.

A lo largo de la campaña podemos ir desclasificando misiones pulsando sobre logos Gears que encontramos por los escenarios. Con eso se intenta desarrollar la historia. O eso nos gustaría. Las misiones desclasificadas son la mayoría de ellas irrelevantes. Por ejemplo, Baird explicando al tribunal que los locust tenían en su haber armas potentes, como arcos explosivos. Tras la intro voz en off luchamos exclusivamente con los lancer frente hordas de locust armados hasta los dientes.

¿Justifican este tipo de misiones esta precuela? No, en absoluto. Además, hay exceso de cinemáticas sobre todo en la primera mitad del juego. Precisamente intentado justificar toda esa idea de contar la historia de atrás hacia delante. Exceso en el que caía también GoW3 rompiendo el ritmo de la acción. A ello hay que sumar que casi nunca vamos en solitario con lo que se pierde la atmósfera “survival” heredada del primer juego de la saga. Esa pretensión de hacerlo más cinematográfico lastra, a mi modo de ver, este Judgment.

¿Recordáis las incursiones en territorio Locust de Marcus en Gears of War 1 y 2, él en solitario? Pues aquí siempre vamos en grupo. La ventaja es que estando moribundos un compañero nos puede sanar.

Como en Fuenteovejuna, todos a una.

Novedades y jugabilidad

Otra de las novedades es que nuestras propias armas nos hacen daño. Cuando tiramos una mina podemos morir si nos alcanza la explosión. También hay nuevo material como máscaras de gas y se recoge munición simplemente pasando por encima del ítem del escenario.

En combate se introduce un punto de estrategia. Y es que antes del ataque de las hordas podemos colocar ametralladoras láser para defendernos de los locust. Un punto positivo de la jugabilidad a tener en cuenta. Con todo, y a pesar de ese toque de estrategia extra, el modo campaña se queda corto.

Antes del ataque de las hordas en Gears of War: Judgment disponemos de unos segundos para elaborar una estrategia, colocando ametralladoras y lásers por el escenario.

Los locust tomándose la justicia por su mano.

Pero, por supuesto, lo que más perjudica al juego es la ausencia de un personaje que soporte el peso del guión ya que Baird o Cole no dejan de ser unos segundones frente a Marcus. Para colmo, vamos cambiando misión a misión entre los integrantes del pelotón: Baird, Cole, Sofía y Paduk. Los últimos 3 sobran. A Cole, por ejemplo, ya lo conocíamos gracias al nivel del estadio de fútbol en GoW 3, uno de los momentos más emotivos de la saga a mí parecer.

Igualmente, resulta incomprensible el nuevo personaje femenino, Sofía, cuando ya estábamos encariñados con Anya y queríamos saber más de ella. Por tanto, los cambios de personaje deslucen una historia que no consigue atraparnos. Quizá la pantalla con estadísticas tras cada misión recuerde su espíritu arcade pero se echa de menos más profundidad en un formato a priori tan prometedor.

Veredicto final: inocente

En definitiva, Gear of War: Judgment como precuela sirve de bien poco. Se trata de un juego prescindible de la saga narrativamente hablando. Basta decir que Cliff Bleszinski, creador del universo Gears, no participó en su desarrollo. Por eso, quizá estemos ante el Gears menos Gears de toda la saga

Dicho esto, ¿merece la pena este Judgment? Rotundamente sí. Que no esté a la altura del resto no lo convierte en un mal juego, para nada.  Ya sea por su apartado técnico, por su excelente doblaje al castellano o simplemente por matar locust cuerpo a cuerpo con la sierra, este juego es un recomendadísimo del catálogo de 360. También de One gracias a la retrocompatibilidad. No hace justicia a lo que podría esperarse de una precuela, de acuerdo, pero es digno de llevar el sello Gears of Wars.

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